¿Cómo le decimos a nuestro hijo que papá y yo nos vamos a separar?

El momento cero no es tan importante

¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Quién se lo dice? Es normal que estemos llenos de dudas ante esta situación y que nuestro objetivo sea causarle el menor daño posible.
Volcamos todas nuestras energías en ese momento de contárselo todo, en el miedo que nos genera decirle que nos vamos a separar. ¿Cómo se lo tomará? ¿Afectará a sus estudios? ¿Será un golpe muy duro para él? ¿Sufrirá mucho cuando se lo digamos?
Esto puede llevarnos a enmascarar la realidad, a decírselo cuando ya es demasiado tarde o a contarle una historia paralela (papá hoy no viene a dormir porque tiene mucho trabajo, o estará un tiempo trabajando fuera)
1) Cuando la decisión ya está tomada él o ella deben ser los primeros en enterarse porque es un tema que les concierne, una realidad a la que tendrán que habituarse.
2) Puede que esto te sorprenda, pero “el momento de decírselo” no es tan decisivo como piensas y no requiere de tanta preparación como nos imaginamos. Lo importante viene después, todos y cada uno de los días que siguen al momento 0. Es probable que tu hijo necesite un tiempo para digerir lo que le estás contando y quizás ahora mismo no le apetezca hablar de ello contigo, aunque mañana en el cole puede que sea lo primero que le diga a su mejor amigo.
Con el paso de los días descubrirá que mamá y papá siguen estando ahí y aparecerán miles de momentos donde compartir experiencias, juegos y conversaciones que sin duda nos ayudarán a todos a comprender como ese momento cero al que tanto temíamos no era tan importante como pensábamos.
3) Nosotros ya hemos dado el paso más difícil poniendo fin a una convivencia que ya no funcionaba, ahora nos toca adaptarnos a nuestra nueva vida y continuar disfrutando, queriendo y educando a nuestros hijos.
4) Decirle a mi hijo que nos vamos a separar es un paso complicado y probablemente cargado de miedos e inseguridades, pero si lo hacemos con naturalidad y sobretodo con cariño, nos ayudará a establecer con ellos un clima de confianza donde papá y mamá cuentan cómo se sienten y lo que les preocupa y donde a los niños se les concede la oportunidad de que expresen sus emociones.