¿Cómo puedo poner freno a la ansiedad si ni siquiera sé que la tengo?
La ansiedad se ha convertido en el síntoma de moda y todo el mundo habla de ella pero ¿Sabemos realmente qué es la ansiedad?
Una de sus caras más conocidas es la de la preocupación, el nerviosismo, no poder estarse quieto, comer de manera compulsiva, los miedos…
El problema es que cuando lleva mucho tiempo habitando dentro de nosotros, se va adaptando a las cosas que nos suceden y se incrusta en nuestra conducta.
Hace poco escuché a un chico contar que su cuñada tiene los fines de semana hiperorganizados, nada puede salirse del guión, deporte, compras, estudio, concierto, cena ligera, dos capítulos de la serie que toca y a dormir. Y al día siguiente, más de lo mismo. Y aquí alguien podría decir ¿Y qué hay de malo en planificar bien los fines de semana para que te dé tiempo a hacer más cosas? ¿Qué es bueno y qué es malo? Quién lo sabe. La pregunta es ¿Cuánto sufrimiento podría generarte disponer de tiempo libre? ¿Cómo te las arreglarías una tarde donde todo lo has dejado a expensas de lo que vaya surgiendo? Un paseo con tus hijos, parar un rato a hablar con tu vecino, recoger el salón…
¿Sabías que hay personas que tienen que estar constantemente haciendo cosas? Puede que sean personas muy activas de esas que necesitan estar siempre haciendo algo, pero también puede que no sean capaces de estar paradas. En este caso estaríamos ante un claro síntoma de ansiedad. Hace un tiempo, una chica me decía que se rasca los oídos con bastoncillos muchas veces sin que sienta picor en ellos, aun sabiendo que su uso no es nada recomendable.
Entrar en google para consultar síntomas de posibles enfermedades ¿curiosidad o ansiedad? ¿Has oído hablar de la medicina defensiva? Una familiar que es médico me habló de esto hace unos días. Nunca como ahora se ha irradiado tanto a la gente que acude a los servicios de urgencias debido, entre otras causas, a la presión por los resultados inmediatos.
La necesidad de respuestas inmediatas se materializa en el uso que hacemos cada día de nuestros dispositivos móviles y en la presión por los resultados tanto en el ámbito profesional como personal. Y claro, la ausencia de estas respuestas inmediatas genera en nosotros unos niveles de frustración, en ocasiones, muy difíciles de manejar.
Últimamente parece que todo me sienta mal ¿Cuántas veces habéis escuchado esto a personas de vuestro entorno? Que después de probar con algún que otro remedio natural se someten a todo un proceso de pruebas, analíticas, estudios de alérgenos…para terminar escuchando que el problema está en su cabeza y no en su intestino.
Tener ansiedad y no saberlo, puede llevarnos a convivir con estos síntomas durante periodos de tiempo prolongados, generando desajustes a todos los niveles, desde cambios bruscos en nuestro estado anímico hasta problemas digestivos, contracturas, deterioro de la capacidad de concentración o de atención, fallos de memoria, pensamientos obsesivos…
La evaluación psicológica es importante porque las pruebas nos ayudan al reconocimiento de los síntomas. A partir de aquí, no es que hayamos resuelto el problema, pero todo será más fácil.
